Termina la duodécima ronda de conversaciones en La Habana

El sábado 10 de agosto, después de prolongar su trabajo por varios días, las delegaciones del gobierno colombiano y de las FARC-EP culminaron la duodécima ronda de conversaciones en La Habana.  En una declaración conjunta, anunciaron que habían iniciado la construcción de acuerdos relacionados al segundo ítem de la agenda–la participacíon política.  Estos acuerdos tienen que ver con los derechos y garantías para el ejercicio de la oposición política en general, y en particular para los nuevos movimientos que surjan luego de la firma del Acuerdo Final tanto como acceso a los medios de comunicación.

Según el comunicado conjunto, además de estos temas, se discutieron propuestas sobre “diversos mecanismos democráticos de participación ciudadana,” y abordaron el aspecto referente a la seguridad “dentro del ámbito de garantías para el ejercicio de la política, dentro de los enfoques diversos de cada delegación.”

Las partes anunciaron que resumirán la próxima ronda de conversaciones el 19 de agosto, cuando seguirán conversando sobre el tema de la participación política.

Satisfacción con el progreso logrado

Mientras muchos medios de comunicación en Colombia destacan la demora de las delegaciones en realizar acuerdos (respondiendo en parte a las exigencias de las campañas electorales), los temas tratados son sumamente controvertidos y es notable que ambas delegaciones han expresado su satisfacción con el progreso hecho en la última ronda de conversaciones.  El jefe de la delegación gubernamental, Humberto de la Calle, declaró que el progreso hacia la paz nunca había llegado tan lejos.  (Ver “Nunca se había llegado tan lejos.“)

En su declaración, De la Calle subrayó que el propósito de las conversaciones es terminar el conflicto, que se ha construido una agenda con ese fin, y que las partes están pegadas a la agenda.  Observó, “La esencia del fin del conflicto no es otro que el rompimiento del vínculo entre política y armas, para transitar a un escenario en el que todos juegan con las mismas reglas que son las de la democracia.  Eso quiere decir, por una parte, que quienes transitan a la democracia deben dejar las armas.  Esto es el fin de la combinación de todas las formas de lucha.  Y por otra parte, que quienes participan en la democracia deben tener las garantías por parte del Estado de que no van a ser objeto de la violencia y que pueden ejercer la oposición y la actividad política legal.  Son garantías de doble vía.”

De la Calle reiteró que los acuerdos suscritos hasta ahora ofrecen la posibilidad de disminuir la pobreza en el campo, reconocen los derechos de las víctimas despojadas, y deberían fortalecer la democracia colombiana, sobretodo en las regiones.  Reconoció que la población colombiana es la que decidirá en última instancia si acepta o no los acuerdos logrados.

La delegación de las FARC-EP, por su parte, notó “avances significativos en la construcción de un acuerdo en torno … a la Participación Política.”  Su declaración del 10 de agosto resumió algunas de las actividades durante la duodécima ronda de conversaciones.  Expresó que las delegaciones habían escuchado el testimonio de académicos e intelectuales como Víctor Manuel Moncayo, Marco Romero, Carlos Medina Gallego, Sergio de Zubiría, Alberto Rojas Puyo y Fabio Velásquez.  Sintetizó algunos de sus puntos y observó, “Con ellos coincidimos en la certeza de que sin el ejercicio de la oposición política no hay democracia, que la movilización ciudadana es el más eficaz contra peso a los grupos de poder, y que los Foros colocaron la voz ausente de las organizaciones sociales en la mesa de conversaciones y produjeron los insumos de sus propias demandas.”

Propuestas sobre participación política

No se conoce las propuestas específicas del gobierno respecto al tema de participación política, pero hasta ahora las FARC ha dado a conocer docenas de propuestas, algunas muy detalladas, sobre el tema.  Estas propuestas, disponibles en su sitio web, son amplios.  Muchos abordan polémicos sobre el reparto de poder (power-sharing).  Tratan temas como la “participación política y reestructuración democrática del Estado, creación del poder popular, límites a la concentración del poder público, rediseño del orden jurídico-económico, reforma democrática a la justicia, reforma política democrática y electoral, creación de la circunscripción de paz, conformación legal de un nuevo movimiento político, democratización de la propiedad sobre los medios de comunicación y fortalecimiento de la propiedad pública estatal y comunitaria, ordenamiento territorial para la democratización y la participación política y social, conformación de la cámara territorial que asuma la voz olvidada de las regiones, y convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, entre otras.” (Ver “Rueda de prensa.”)

Uno de los temas más controvertidos tiene que ver con quién puede elegir y ser elegido.  Al parecer, los negociadores en La Habana han encontrado mecanismos para discutir estos temas críticos con un espíritu de respecto y confianza.  Las partes pueden acordar entre ellos sobre la necesidad de unas medidas especiales que permiten la representación de las FARC u otros dentro del Congreso u otros organismos electorales, y podrían ponerse de acuerdo sobre el fórmula concreto–si temporal o de tiempo limitado, si todos los miembros de las FARC-EP tendrán capacidad de presentar su candidatura, hasta que punto las violaciones de los derechos humanos y el derecho humanitario internacional restringirán las oportunidades electorales.  Sin embargo va a requerir un esfuerzo de liderazgo extraordinario para persuadir al público que las FARC pueden jugar un papel positivo en la construcción de la paz después de tantas décadas de guerra.  El electorado colombiano va a tener la última palabra, por lo que el esfuerzo de sensibilizar y educar al público  va a tener suma importancia para al futuro de la paz en Colombia.

Para más reflexiones sobre este tema, ver mi entrevista del programa de CCTV que se estrenó ayer:  

Ver también la discusión del programa HuffPost Live de esta tarde: Colombian Peace Talks with FARC in Cuba.

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About Ginny Bouvier

Love reading, writing, thinking, and working with people to make the world a better place. Family and friends, yoga, travel, photography, perusing dessert menus keep me sane. Latin American enthusiast. Peace practitioner yearning for justice. Heading up the Colombia program at the U.S. Institute of Peace, but tweets and posts are my own.
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